| Chile: "Tendencias Demográficas, Alerta Reiterada", Editorial Diario El Mercurio |
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2010-06-17 Tendencias demográficas, alerta reiterada
El comportamiento de las variables demográficas chilenas no es significativamente distinto del que presentan las de países con un nivel de desarrollo similar o superior, y así lo muestran las variables promedio de los países de la OCDE. En América Latina, las cifras chilenas se parecen, a grandes rasgos, a las de Costa Rica, Argentina y Brasil. Los efectos de los cambios demográficos son muy importantes en diversos ámbitos, y los chilenos deben ir cobrando conciencia de ellos, pues afectarán las vidas de todos y las de las generaciones venideras. Menores tasas de crecimiento poblacional producen menores tasas de crecimiento de la economía, por la reducción de la oferta de trabajo. Así, según estudios de economistas chilenos, el cambio de la pirámide poblacional hace improbable que se vuelvan a observar tasas de crecimiento de largo plazo superiores al cinco por ciento. También afectan la capacidad de ahorro de la economía, ya que disminuye la proporción de gente en edad de trabajar y de ahorrar. Los adultos mayores, por el contrario, tienden a desahorrar activos, lo que tiene una obvia incidencia directa en la economía. Al mismo tiempo, quienes pertenecen a la tercera edad reciben subsidios importantes del sector público, pero éstos serán cada vez más difíciles de financiar. Por ejemplo, la discusión en torno a la posibilidad de rebajar el siete por ciento para salud que se cobra a los jubilados puede terminar siendo muy costosa para el país. Un demógrafo advierte que en todo caso habrá una mayor “carga para la población activa, que deberá ser sobrellevada por la sociedad civil”. Las fechas de tales cambios están cercanas, por lo que la conducción política debería considerar desde ya qué medidas habría que comenzar a tomar a corto plazo, o al menos a estudiarse. Una orientación puede ser —sugiere el especialista— “analizar qué puede aprender Chile de los países europeos, ver cómo la sociedad puede aprender a convivir con los adultos mayores y tener una mirada más incluyente”. Y otra experta observa que, al envejecer la gran masa laboral que hoy existe en Chile, sin que exista un volumen de nuevas generaciones suficiente para reemplazarla, nuestro país debe "repensar todo el sistema de pensiones, el sistema de salud, la edad de jubilar, y cómo seguir siendo productivos”. Al respecto, hace ya dos décadas, cuando comenzaron a debatirse las reformas que los gobiernos de la Concertación querían introducir al sector salud, modificando los pesos relativos en el mismo de los subsistemas estatal y privado, este diario previno que en este campo era prudente considerar las tendencias demográficas —que ya entonces se anticipaban y ahora son una evidencia—, con miras a no recargar innecesariamente al subsistema estatal, que está llamado a atender progresivamente a un número creciente de adultos mayores. Un elemento alentador —y una diferencia notoria con la mayor parte de los países de nivel de desarrollo superior al nuestro— es que el sistema previsional chileno permite tener prepagado un monto significativo de las pensiones futuras. Así, aunque el cambio demográfico en todo caso impacta al sistema (especialmente porque los mismos niveles de ahorro deben financiar más años de jubilación), algunos interrogantes sobre su futuro son menos acuciantes que los del resto de los países. Editorial de El Mercurio, jueves 17 de junio de 2010
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