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Controversia por ramo de adoctrinamiento escolar en España PDF Imprimir E-Mail
2007-09-19

Martes 18 de septiembre de 2007

España:
ImagePolémica materia escolar abre otra brecha entre Zapatero y la Iglesia

La Conferencia Episcopal afirma que la asignatura "Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos" no es propia de un Estado democrático.


MACARENA LESCORNEZ R.
Corresponsal

MADRID.– Nada más comenzar el nuevo curso político tras el verano boreal y cuando quedan tan sólo seis meses para las elecciones generales, el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero ha vuelto a abrir un nuevo y duro frente de batalla con los sectores conservadores, entre ellos la Iglesia Católica. ¿La razón?

Una singular materia escolar, llamada "Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos" que desde esta semana han comenzado a estudiar 300.000 alumnos de secundaria de siete regiones, y cuyo controvertido contenido no sólo ha llevado a que cerca de un centenar de padres ya hayan comenzado a presentar formularios de "objeción de conciencia", sino a que el Partido Popular (PP) anuncie que si logra llegar al poder en marzo no dudará en suprimirla.

Y es que mientras Mercedes Cabrera, ministra de Educación, insiste en que la asignatura, regulada por ley y que cubre temas tan diversos como el medioambiente, la igualdad entre hombres y mujeres y la vida sexual, entre otros, sólo busca "educar a los jóvenes en los valores de libertad y democracia", sus detractores ven en ella un claro intento del oficialismo por "adoctrinar" a los jóvenes desde posturas de pensamiento izquierdista.

"Lo que se pretende es educar a nuestros hijos en valores de un gobierno, en este caso socialista, lo que va en contra de nuestra Constitución. Quieren uniformar el pensamiento de nuestros muchachos. Nosotros pedimos que se consensuara el contenido, pero el gobierno se negó, al igual como rechazó que fuera una asignatura voluntaria como es en otras partes de Europa", explica a El Mercurio, Luis Carbonel, presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa).

Una postura que se une a la de la Iglesia Católica quien, a través de la Conferencia Episcopal, ha denunciando que "el Estado se arroga un papel de educador moral que no es propio de un Estado democrático de Derecho". Para ellos, la materia sería incluso "deseable" si se hubiera limitado a explicar el ordenamiento constitucional y la declaración universal de los derechos humanos en lugar de "invadir el campo de la formación de la conciencia".

Y es que aunque el Ejecutivo exige solamente un mínimo de cumplimiento de contenidos -lo que ayuda a que ciertos colegios, en especial los católicos, eviten los temas más polémicos- lo cierto es que esa misma libertad ha permitido que algunas regiones incluyan en la asignatura capítulos tan espinudos como "preferencias sexuales", "estereotipos que se reciben en la propia familia" o "conflictos éticos en el comienzo y el final de la vida".

"Se ha formado un revuelo ficticio que muestra una oposición política y no educativa. No es una asignatura antidemocrática, sino legal y necesaria en un país que no ha tenido formación cívica. Además, es imposible adoctrinar ya que, entre otras libertades, el profesor tiene libertad de cátedra de impartirla según su entorno. Esta materia no es una amenaza a ciertos valores sino un seguro de que estamos educando a ciudadanos para que respeten todas las posturas", afirma a este medio, Raimundo Benzal, portavoz socialista en la Comisión de Educación del Congreso.

A los tribunales

Mientras los detractores anuncian de que están dispuestos a ir hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para defender su posición, desde el Ejecutivo se advierte que tanto los menores objetores corren el riesgo de no graduarse si faltan a clases, como los centros subvencionados de perder sus fondos si no imparten los contenidos regulados por ley. Las diez comunidades autónomas, entre ellas Madrid, que aún no han empezado a impartir la asignatura deberían hacerlo a partir de septiembre de 2008, aunque muchos ponen sus esperanzas en que un cambio electoral en marzo les permita dejar los libros de texto sin estrenar.

CRÍTICA

Los detractores de la iniciativa ven en ella un claro intento del oficialismo por "adoctrinar" a los jóvenes desde posturas de izquierda.

El Mercurio, 18 de septiembre de 2007

 

 

 
 
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